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Franciscanos y jesuitas con la encíclica Laudato Si’

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Laudato si’, mi’ Signore”. “Alabado seas, mi Señor, por la hermana nuestra madre tierra, la cual nos sustenta, y gobierna y produce diversos frutos con coloridas flores y hierba”, cantaba san Francisco de Asís, recordadnos con ese hermoso cántico  que nuestra casa común, la tierra, es también como una hermana, con la cual compartimos la existencia, y como una madre bella que nos acoge entre sus brazos.

La encíclica Laudato Si’, publicada en el año 2015,  marca un antes y un después en la toma de conciencia sobre la necesidad de cuidar nuestro planeta, de nuestra Casa Común. Esa dinámica, asumida también fuera de la Iglesia, inclusive por quienes practican otras religiones y por gente que no asume la fe un la divinidad como algo propio, recibió un nuevo impulso con el Sínodo para la Amazonía, cuyas reflexiones fueron recogidas en la EXHORTACIÓN APOSTOLICA POSTSINODAL QUERIDA AMAZONÍA.

Inspirados en esa dinámica, los franciscanos y jesuitas que realizan su misión en Brasil decidieron unirse para emprender reflexiones y acciones encaminadas a la lucha por la justicia socioambiental, contra toda forma de explotación y desigualdad socioeconómica, contra toda expresión de racismo y en defensa de los pueblos indígenas y la democracia; con lo cual se pretende hacer ver a los católicos del mundo que el cuidado de la Casa Común es un elemento inseparable de la fe en el Dios Creador.

La unión de franciscanos y jesuitas en Brasil, representan el liderazgo de un movimiento internacional, con un gran simbolismo, porque reúne los carismas y las fuerzas de sus dos grandes santos fundadores, Francisco de Asís e Ignacio de Loyola,  quienes se reflejan en la imagen del Papa Francisco, que personifica a los dos como un jesuita que elige el nombre de Francisco. No podemos olvidar que quien estaba sentado al lado del cardenal Jorge Bergoglio en el cónclave en que se convirtió en el Papa Francisco, fue el franciscano Claudio Hummes, quien le dijo que no se olvidase de los pobres, y que como presidente de la Red Eclesial Panamazónica (REPAM), como relator del Sínodo para la Amazonía y como presidente de la Conferencia Eclesial de la Amazonía (CEAMA), ha tenido un papel de extrema relevancia en todo lo que hace referencia a la dimensión ecológica en la vida de la Iglesia católica.

Los jesuitas y franciscanos, con esta unión, proponen una «revolución» que incorpora un  cambio de paradigma en la relación con la tierra, nuestra «casa común»; en defensa de los pobres y excluidos, concibiéndolos como interlocutores y no sólo como destinatarios; en defensa de los pueblos indígenas y otras minorías; y, finalmente, en defensa de la democracia y contra todo tipo de autoritarismo. Podríamos decir que estos son los objetivos fundamentales de algo que, por la gran presencia de la Compañía de Jesús y de la familia franciscana en todos los rincones del país, puede revolucionar la vida eclesial en Brasil. Los detalles de este nuevo camino han sido dados a conocer el teólogo Leonardo Boff, la teóloga María Bingemer, basados respectivamente en la espiritualidad franciscana e ignaciana, los fundamentos inspiradores de este encuentro simbólico entre las dos tradiciones.


AUTORÍA: Luis Modino

PUBLICACIÓN: www.RELIGIONDIGITAL.org

RECOPILACIÓN: www.AMBIDEXTRAS.com