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Diplomático Simón Bolívar y estadista

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La naturaleza de la guerra que libra Simón Bolívar en Venezuela, en la Nueva Granada, en el Caribe y en el resto de América, suele provocar la mayor resonancia en lo militar. Los biógrafos se extienden una y otra vez en el relato de los diversos combates, sin embargo, algunos tratan en vano de menguar su inspiración castrense, y atribuyen las derrotas al caraqueño y los triunfos a terceros.

Bolívar tenía una valiosa formación militar en la milicia de nobles de la Capitanía General de Venezuela, que por su situación estratégica y riquezas, las potencias estaban obsesionadas por apoderarse de esa parte del Imperio Español, que fue donde primero se habló de independencia. Igualmente  la guerra a muerte declarada por Bolívar, se genera cuando ambos bandos son  cegados y se envenenan por el odio racial. Él se esforzaba en medio de la contienda en crear instituciones civiles y democráticas, con la finalidad de moderar su poder político y militar.

Es claro para los más rigurosos investigadores de esos tiempos aciagos y heroicos en ambos bandos, que si Bolívar lo hubiera querido se habría perpetuado en el ejercicio del poder como jefe del Estado. Una especie de dictadura o imperio republicano a la romana, era fundamental para contener a los realistas, cuando el sector civil en la Nueva Granada que apoyaba a Bolívar era débil y precario, lo mismo que en Venezuela, siendo que con la reconquista del general Pablo Morillo, Bolívar consigue ejercer una suerte de gobierno itinerante, a veces en fuga, cuando los cabildos y las tropas bisoñas de la independencia han fracasado, lo que le permite a Morillo cantar de momento victoria.

Otro de los temores que obsesiona a Bolívar es que los antiguos esclavos rebelados contra sus amos en Venezuela sigan el ejemplo de Haití, donde expulsaron a los colonos de origen francés. Guerra que, inicialmente, favorece a los negros y que, posteriormente, les gana a estos Petion con los mestizos. En tales circunstancias, tanto Bolívar, como los mantuanos y las gentes de origen español, estaban condenadas a muerte o la expulsión de Hispanoamérica. Mientras, los antiguos esclavos y los indígenas mostraban lealtad a la monarquía y la capacidad de combinar esfuerzos con los realistas, que consiguen eliminar o expulsar de Venezuela a los independentistas.

Es a partir de la dura y estruendosa derrota cuando un Bolívar excomulgado por pretender seguir la guerra con los copones y joyas despojados a la iglesia católica, reflexiona y modifica sustancialmente su discurso para atraer a las clases más bajas de la población a su causa y dar el ejemplo de convivir en las penurias y las más sangrientas pruebas con los de abajo. Bolívar en las peores condiciones, como lo reconoce Páez, se agiganta. Semejante ejemplo de estoicismo y altruismo con las personas irredentas, le gana su corazón a la gente, lo que le permite sobrevivir las peores crisis gracias a la lealtad de sus hombres, que a partir de entonces y hasta en las pruebas más escalofriantes están dispuestos a morir por su Libertador. Algo impensable en un mundo de compartimentos y castas sociales ocurre cuando, los desheredados siguen a uno de los mantuanos más poderosos de Venezuela, en ocasiones sin paga a la espera de lo que deje la victoria y el botín de guerra.

Libertador de la América meridional y creador de Colombia la Grande en el Congreso de Angostura de 1819

En tanto Bolívar asegura un sitial en el corazón de los humildes, les hace comprender a los propietarios de la tierra, los comerciantes y pulperos, que solamente él, los puede salvar de la presión popular de los desheredados en su contra, en medio del desorden social que deja la guerra. En su correspondencia con los ingleses y con gobiernos de terceros países, les deja ver que un gobierno suyo sería la única garantía contra el caos que imperaría si otro llega al poder. Con ese fin de restablecer el orden, desarrolla sus ideas constitucionales y sus proyectos geopolíticos, para hacer de Hispanoamérica la región esencial para el desarrollo futuro.

Y así se convierte en un genial promotor de las ideas de un nuevo orden. Pues lograda la libertad de lo que se trata es de consagrar la estabilidad de las nuevas repúblicas y la solidez del Estado para impedir que el caos en la región nos devuelva a los tiempos antiguos de la barbarie primitiva. En tal sentido, tras ser el más audaz de los reformistas se emplea a fondo para ofrecer la estabilidad en el nuevo orden constitucional que aspira a consagrar y que muchos de sus seguidores formados en la guerra y la anarquía no entienden. Surge entonces el más conservador de los dirigentes de Hispanoamérica, que pretende contener los excesos y forjar una nueva sociedad al amparo de las leyes, y bajo un gobierno fortalecido.

Sus cartas a los gobernantes europeos y sus agentes, algunos pagos de su propia bolsa, son un ejemplo de diplomacia activa de singular interés y profundidad seductora que contrastan con la mentalidad parroquial de sus émulos y aspirantes al poder. Sin lugar a dudas en los Estados Unidos, sus gobernantes, como el presidente Monroe, comprenden que el Libertador Simón Bolívar es el único que puede consagrar la paz en Hispanoamérica, por lo que proclama que lo que se vive en nuestra región es una guerra civil y que respetarán sus resultados. Por lo que resulta aún más trascendental el congreso de Angostura y el de Cúcuta, para darle visos de seguridad jurídica a su grandiosa empresa libertadora y de un nuevo orden.


ORIGEN AUTORAL: Alberto Abello

PUBLICACIÓN: www.ELNUEVOSIGLO.com.co

RECOPILACIÓN: www.AMBIDEXTRAS.org