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Movilidad y bajos salarios es la tendencia del teletrabajo

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Cobrar menos y trabajar en ciudades baratas puede ser la futura realidad del teletrabajo, como nos lo ilustra un reportaje de Bloomberg. Esta movilización en masa se ha vivido más en la industria de la tecnología, que tiene una alta concentración de empleados que pueden trabajar desde cualquier lugar pero que han estado situados hasta el momento en zonas con altas rentas. Los trabajadores que decidan salir de Silicon Valley, por ejemplo, para vivir en zonas más baratas, también deberán reducir su salario.

Para las compañías, el alto nivel de vida de Silicon Valley, debían compensar pagando complementos salariales que permitían a sus empleados sostener sus cuentas a final de mes en la zona. Es por ello que, si el trabajador abandona la zona, las compañías no tendrían que pagar esos complementos. Las bajas tasas hipotecarias y la flexibilidad laboral recién descubierta, dieron a esas personas una razón para comprar casas en lugares que nunca antes hubieran considerado, a distancias considerables de las zonas donde tienen la sede las compañías donde laboran.

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En agosto de 2020, la Asociación Nacional de Agentes Inmobiliarios reportó que el área alrededor de Kingston, Nueva York, una ciudad de clase trabajadora a unas dos horas al norte de Manhattan, se había convertido en una de las zonas más solicitadas en todo Estados Unidos. Y en todo el oeste del país, las comunidades cercanas a parques nacionales o estaciones de esquí se han convertido en “ciudades Zoom” destinadas a los teletrabajadores. Incluso los millennials, que por casi una década han sido apoyados por papa y mama en el pago del alquiler de sus casas o apartamentos, ya han comenzado su éxodo a los suburbios donde con mejores ofertas de viviendas.
En España, un estudio reveló que Alicante, Malaga y Valencia son las ciudades de menor costo de vida para teletrabajar. Esas son ciudades de sol y playa con alquileres baratos y una calidad de vida elevada por poco dinero. Y la movilización ha empezado en la era de los nómadas digitales, para determinar el futuro y la reconstrucción de las nuevas ciudades emergentes. Ya son muchas las empresas —Facebook, Microsoft o Stripe— que han anunciado que la mayoría de sus empleados podrán trabajar permanentemente de forma remota, pero con una nueva escala salarial diferenciada en unción de donde residan. Ya no se continuará manejando caso por caso las ubicaciones y los ajustes salariales para el personal, porque ahora esto se va a convertir en norma. Siguiendo la propuesta de estas compañías, un trabajador que se mudara de un lugar caro a uno barato podría llevarse una reducción neta del 10 % al 15 % en la compensación, es decir, considerando el salario y las bonificaciones.
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Las compañías reducirán los complementos en función de los nuevos lugares de residencia de sus empleados, adaptándolos así al precio de la vida en cada zona. Según Bloomberg, los empleados que se muden a   Denver  reducirán el costo de su nómina en alrededor de un 18 %, mientras que los que se reubiquen en Los Ángeles solo dejarían de ganar un 8% de su salario actual.
Aunque las grandes empresas como Facebook también aplicarán este tipo de reducciones, otras compañías están optando por lo contrario. ServiceNow —compañía dedicada al software en la nube—, ni siquiera han planificado la reducción de salarios. «¿Vamos a ajustar su salario cuando estén en las montañas de Colorado por un par de meses, donde se sientan más seguros? Probablemente no», decía su CEO. Aunque todo apunta a que estos nómadas no solo se mueven huyendo de la pandemia, sino con planes de futuro para establecerse.
Zuckerberg sí dejaba intuir en un discurso pronunciado en mayo que al permitir a sus trabajadores teletrabajar, estos también deberían  cobrar menos, ya que “se estarían potencialmente ahorrando el coste de ir a la oficina, o ya puestos, de vivir en grandes ciudades”. En una encuesta reciente a sus empleados, el 40% de ellos dijeron que cambiarían permanentemente al trabajo remoto a tiempo completo. Y más del 75% de estos empleados mostraron su interés de mudarse a otro lugar. Ahora, los empleados que trabajan de forma remota deben notificar a Facebook si se mudan a una nueva área para iniciar los trámites de reajuste salarial.
Lo cierto es que las empresa reducirán sus gastos con el  teletrabajo, y esto supone menos ingresos para los empleados, pero ahorros también. Uno de los motivos recae sobre el tiempo, y por tanto el dinero, que ahorramos gracias a él. Trabajar en casa implica no tomar el metro, no pedir un taxi, no conducir. En Estados Unidos, un reciente estudio estimó en 630 millones de euros el ahorro diario para las empresas gracias al teletrabajo. Los resultados del teletrabajo han sido todo un éxito. Una muestra de que este sistema está funcionando, al menos para los trabajadores, es que al menos un  72% de los empleados del mundo  tienen la expectativa favorable de conservar sus trabajos en modalidad remota una vez la crisis derivada de la pandemia haya finalizado.
No obstante, la mayoría de empleados considera que el teletrabajo no debería salirle gratis a las empresas: el 75% espera que la compañía les apoye de alguna manera. En concreto, el 47% requiere que esta le proporcione las herramientas y materiales que necesita para el desempeño de sus tareas; el 36%, una asignación económica que se pueda usar libremente con el objetivo de crear un ambiente de trabajo adecuado; el 33%, que cubra sus gastos de electricidad y el 25%, la instalación de una estación de trabajo ergonómica en casa.
De la misma manera que el teletrabajo permite a determinados profesionales abandonar el bullicio de la ciudad y escaparse a las zonas verdes, también habilita a las empresas para llevarse ciertos puestos de trabajo a otros países a precio de saldo y deslocalizar sus contrataciones. Ya lo decía Antonio Garamendi, presidente de la CEOE: “Si tengo que contratar y se me ponen condiciones que imposibiliten que pueda gestionar a mi plantilla, entonces podría decidir contratar en Portugal”Y es que la mano de obra puede llegar a ser mucho más barata en otros países. Por ejemplo, en el sudeste asiático es ridículamente más barata que en las grandes potencias de Europa o EEUU.
Es indiscutible que hay todavía incertidumbre, pero el teletrabajo llega cargado de buenas y malas noticias. A falta de unas leyes que regulen todo lo relacionado con el nuevo modelo de trabajo en forma remota, está claro que empresas y sindicatos deberán llegar a acuerdos, para que  se instaure el teletrabajo en el futuro post pandémico. De momento, aquellos trabajadores que pretendían renunciar y moverse al campo para desde allí ser autónomos en forma remota, tendrán que pensárselo dos veces y revisar las reales oportunidades de conservar sus empleos antes de hacerlo.

ORIGEN AUTORAL: Andrés Mohorte
PUBLICACIÓN:   www.MAGNET.XATAKA.com
RECOPILACIÓN: www.AMBIDEXTRAS.org